Pensar que hacemos con ella
Total, un día sales a la calle dispuesto a contar cosas con una cámara. Lo lógico sería contarlas de palabra (asunto como digo, a veces complicado) a todos los que te quieran escuchar. Si tienes verbo, enganchas a la gente; si te falta, te huye. Pero como has elegido contar imágenes, trocearlas, resumirlas, reinterpretarlas, explicarlas al fin y al cabo con otro lenguaje, el único riesgo que corres es que tengas un dedo flojo que no diga nada a los demás. Es una pelea continua contar con imágenes y que te entiendan lo que quieres explicar. ¿El amor se representa por una pareja besándose en el parque? Bueno, hay diez mil maneras mas de hacerlo, el truco del lenguaje, me parece. Y en el truco de este lenguaje está guardado no aflojar el dedo, como quien no afloja la palabra para hacerse oir. Es una cuestión de perseverancia el hecho de conseguir que en una foto donde una figura pasa a través de unos soportales, detrás una puesta de sol de película haya algo mas que una técnica impoluta. Supongo que lo importante no es la silueta de esa figura, sino si ese recuerdo retenido es capaz de mirar a los demás y que estos lo entendamos y hasta nos sorprenda.



